viernes, 29 de enero de 2016

Castellar de la Frontera, castillo-fortaleza congelado en el tiempo

Hoy dedico mi entrada a un pequeño pueblo medieval, considerado Monumento Histórico Artístico desde 1963 y del que no había oido hablar hasta este verano cuando pasaba unos días en Estepona y un vecino de allí me lo descubrió.

La estrategica situación del castillo y algunos restos encontrados nos hace remontarnos al paleolitico y neolitico como primeros habitantes de estas tierras. Pero estos evidentemente no fueron los responsables de la construcción del castillo. La torre Lascutana se considera obra de los iberos y reutilizada por los romanos, pero los pobladores que más legado dejaron en este pueblo fueron los musulmanes desde mediados del siglo XII al XIV, quienes levantaron la fortaleza practicamente como la vemos ahora, para defenderse de los cristianos.

Fue ya en 1434 cuando volvió a manos cristianas y a finales del siglo XV se convirtió en Alcazar de los Condes de Castelar. Fue entonces cuando se edificó la Torre del Homenaje caracteristica de las fortalezas cristianas.

Castellar de la Frontera
Castellar de la Frontera desde el aparcamiento

Desde la Autopista del Mediterráneo (E-15 o AP7) tomamos la desviación a la A-405 que nos dejará en la nueva Castellar de la Frontera.

Si metes el nombre en el navegador, este te dejará en el nuevo Castellar de la Frontera.
Desde allí deberás de seguir las indicaciones de las señales “castillo-fortaleza” y en unos 8 kilómetros por la preciosa carretera CA-P-513 llegaremos al aparcamiento donde podemos dejar el coche (36°19'03.6"N 5°27'18.2"W) y seguir a pie por un pequeño caminito que nos dejará en la puerta de la fortaleza.

Castellar de la Frontera
Entrada de Castellar de la Frontera
Ya desde el aparcamiento se divisa una torre y parte del amurallamiento de la fortaleza, y comienzas a tener curiosidad por el qué habrá detrás de esos muros. Tendremos que andar unos metros cuesta arriba por un pequeño caminito adoquinado que parte del mismo descampado donde hemos dejado el coche, para descubrir la entrada de esta fortaleza medieval.

Castellar de la Frontera es una de las pocas fortalezas medievales totalmente amurallada, habitada y en tan buen estado de conservación, que podemos encontrar hoy en día. Traspasar el arco que da acceso a su interior, es retroceder siglos atrás, cuando se luchaba por la defensa del reino de Taifas, pero lo que respiras por el contrario, es una tranquilidad absoluta. Las irregulares calles adoquinadas, rebosantes de hortensias, jazmines y exhuberantes buganvillas dan color a este escenario de casas perfectamente
encaladas y ancladas en el pasado.


Castellar de la Frontera
Casas típicas de Castellar de la Frontera

Desde la plaza de la posada en la que desemboca el camino que nos ha llevado al interior de esta fortaleza salen las dos calles que conectandose una con otra en la Plaza Arriola, nos llevaran a recorrer al villa de forma circular. Pero no te pierdas las callejuelas sin salida o pequeños rinconcitos encantadores que salen a ambos lados de este ramaje principal.
Tanto la fortaleza como sus alrededores son realmente pintorescos. Desde arriba, justo encima del arco que nos ha permitido el acceso al interior de esta villa, encontramos uno de los miradores más impresionantes. El otro se corresponde a los jardines del castillo justo en el lado opuesto. Desde luego su ubicación estaba más que pensada, ya que la superficie que se llega a controlar desde sus miradores es tremendamente amplia y profunda. Se divisa el Embalse de Guadarranque embebido en el Parque Natural de los Arconocales, varios pueblos cercanos, el Peñón de Gibraltar y en los días claros, se llega a ver Africa.


Castellar de la Frontera
Calle típica de Castellar de la Frontera
Realmente no hay mucho más que contar de este pueblo, salvo recomendaros su visita y un paseo errante por sus tranquilas calles durante el cual además podrás disfrutar de una amplia muestra de artesanía, ya que en muchas casas de la villa se han afincado artesanos de todo el mundo y en la planta baja de las casas exponen y venden sus creaciones. Ciertamente no es dificil encontrarle el punto bohemio a este lugar que tanto inspira a los artistas.


Yo me quedé con las ganas de vivir la experiencia de un anochecer y un amanecer en esta villa. Tienen que ser impresionantes. Si teneis la posibilidad, dentro de la fortaleza hay un hotel y alguna casa rural que pueden ayudarte a conectar más con el entorno.

Castellar de la Frontera
Embalse del Guadarranque desde Castellar de la Frontera

También muy cerca de la nueva Castellar puedes encontrar el Hotel Convento La Almoraima. Un convento del siglo XVII, que paso a mano de los Duques de Medinacelli en el siglo XIX y posteriormente convertido en hotel con encanto. Aunque no vayas a pernoctar, si tienes tiempo, merece la pena una visita. Es
precioso.

Castellar de la Frontera
Gibraltar visto desde Castellar de la Frontera






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